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Rosarito
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La corrupción y la mediocridad en la conducción del gobierno municipal, han sido las constantes y más destacable acciones de Mirna Rincón Vargas al frente del VII Ayuntamiento.

Playas de Rosarito.- Con su doble moral la alcaldesa del quinto municipio, Mirna Rincón Vargas, ha llevado a sus alforjas sustanciales ganancias gracias a su ambición desmedida y a la corrupción que práctica, fomenta y protege desde que arribo a la administración del VII Ayuntamiento, arropada y cuidada en estas lides por un papanatas llamado Miguel Ángel Vila, quien ostenta el cargo de Sindico Procurador.

Su adicta tendencia a la corrupción no debe de extrañar a los ciudadanos, ya que durante el periodo de transición, la en ese entonces alcaldesa electa, fue objeto de un sustancial reconocimiento económico (señalan los enterados que el bono ascendió a un millón y medio de pesos) por parte de la empresa que tiene el contrato de concesión de la recolección de la basura doméstica, para que no se opusiera a la ampliación indebido del contrato por otros 17 años, hecho que finalmente sucedió en sesión de cabildo celebrada por los integrantes del cuerpo colegiado del VI Ayuntamiento que encabezaba, Silvano Abarca Macklis.

Desde el mes de diciembre del 2016 la alcaldesa de Rosarito mostro su hambre y su deseo de agenciarse dinero a cualquier costa y método, al intentar aumentarse en un incremento a su salario del 40 por ciento, hecho que causó el repudió de la población y se vio obligada a recular en su pretensión.