Expediente Político: El engaño

Rosarito
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Los acontecimientos indican que éste vodevil fue montado por acuerdo de las partes, PES y Leyzaola.

Tal parece que lo señalado en su momento por la diputada federal, Cinthya Giselle García con relación al Teniente Coronel Julián Leyzaola en relación a que éste ya fue cooptado por la ambición política y, que ya le encontraron el modo al militar en situación de retiro, es verdad.

Solo así se puede entender y explicar el enredo pactado que se traen el militar y la dirigencia del PES nacional con respecto a su registro como candidato a la diputación por el distrito VIII, en el que el comparsa involuntario es el INE.

El órgano rector de la elección federal ha confirmado el registro de Leyzaola Pérez en el distrito VIII bajo las siglas del PES nacional, llevando como su suplente en la fórmula a Héctor Cruz, personaje que se ha dedicado a trabajar el proceso de campaña enarbolando el nombre del militar para la consecución de votos.

El asunto es sencillo, si en verdad Julián Leyzaola no le interesa, no estuvo de acuerdo con asumir la candidatura, y su nombre, como él lo asegura, indebidamente lo emplea el PES para llevar agua a su molino, entonces que diga porque no se ha tomado la molestia de enviar un escrito al INE solicitando su eliminación como candidato a la diputación federal, y que expliquen partido y Leyzaola, si los registros de los candidatos son personalizados entonces como le hizo el PES para inscribirlo y como es que el INE lo permitió.

Los acontecimientos indican que éste vodevil fue montado por acuerdo de las partes, PES y Leyzaola.

Que el militar ya sucumbió a las mieles y prebendas que la política ofrece a quienes mantienen capital político que puede ser explotable y redituable, como es el caso de él, solo que, en aras de proteger su pregonada cantaleta de que no le interesa ninguna posición o cargo que no sea la alcaldía de Tijuana, idearon la forma de hacerlo sin hacerlo ver como un político más, pero buscando impactar en los electores con el nombre y la virtual imagen de Leyzaola para conquistar los votos que con la figura de Héctor Cruz no pueden obtener.

Julián Leyzaola ya entro al terreno en el que se placea la fauna política, perdió lo único que lo hacia valioso y competitivo, su palabra, quienes han estado al pendiente de la trayectoria del militar se percatan que al igual que los políticos que él criticó y señaló hasta de delincuentes, ahora ya son sus asociados y realiza maniobras burdas para justificar lo que antes negó que llevaría a cabo.

Y, solo como acotación a lo anterior, también el INE lo confirma como candidato a la diputación federal pero por la vía de los plurinominales, y al igual que en las candidaturas distritales, el abanderado debe de firmar los formatos que para tal efecto entrega el organismo a los aspirantes y dirigentes de los partidos.

Más de lo mismo.

Otro del mismo estilo.

A quien nadie le cree su vodevil del robo sufrido, es al candidato priísta por el mismo distrito VIII, Mario Madrigal Silva, joven que solo guarda un gran mérito político, ser hijo de uno de los dos amigos que el zar de las apuestas, Jorge Hank Rhon tiene en Baja California, Mario Madrigal Magaña, quien al igual que otros políticos de la entidad, ha impulsado y protege la carrera política de su junior.

Ante el rechazo a su candidatura e imagen por parte de los ciudadanos radicados en el VIII distrito, el junior Madrigal busca desesperadamente opciones que le permitan cuando menos intentar ser competitivo en esa demarcación, situación que se vislumbra difícil de que lo logre dada la pobreza y exiguo de sus propuestas, y lo paupérrimo en la calidad política de él y de sus asesores.

Los ciudadanos de ese distrito deberán buscar en las otras ofertas una mejor opción, definitivamente, ni el PES, ni el PRI son su solución.

Y mientras tanto.

Las campañas de los candidatos al senado no llaman la atención de los ciudadanos, la pobreza en la oferta política que traen los aspirantes es la única constante que los distingue.