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Altoparlante: El problema

Opinión
Tipografía

Por serias irregularidades en la comprobación de sus gastos durante el segundo semestre del año pasado, el Congreso del Estado suspendió ayer las cuentas públicas de los municipios de Guasave y Navolato.

Si en optimismos no paramos, esperaríamos que por fin se haga algo en contra de quienes manejan de manera indebida los dineros del pueblo, pero tendremos que quedarnos en la desesperanza, en que volverán a pintarle rayitas al tigre de las impunidades, si nos atenemos a lo sucedido previamente en circunstancias similares.

Varias son las cuentas públicas municipales suspendidas durante los últimos años, pero todas quedaron oficialmente en la aclaración o la comprobación.

Aun presumiendo sin conceder que nadie se robó un solo peso, ninguna conclusión positiva podemos encontrar.

Puede ser que los que revisan las cuentas públicas son más malos que el veneno, señalando cosas inexistentes; que los gobiernos municipales gasten realmente a lo tonto, sin cubrir con las debidas normas de transparencia y rendición de cuentas, o que esos dictámenes legislativos sean resultado nada más de motivaciones políticas, de venganzas o ajustes de cuenta entre partidos o grupos de poder.

Porque ya ven cómo es la gente de criminosa, muchas veces imaginando cosas que nunca han sucedido ni volverán a suceder: las suspensiones de cuentas son en contra de un alcalde panista de oposición --con entrecomillado en ambos-- y de otro priísta que es bien sabido traicionó en la pasada elección, otra vez, al tricolor.

Subrayemos un dato curioso que motiva a sospecha: las suspensiones suelen venir en paquete, contra gobiernos de distintos colores.

Especulaciones aparte sobre el tendido de cobijas que sirvan para que los partidos políticos terminen otra vez tapándose entre sí, dejando pasar las raterías de enfrente para que no les saquen las propias, volvamos al punto para advertir estos desaseos políticos y la falta de respeto que representan los arreglos que hasta ahora han sido costumbre.

Una y otra vez nos han prometido que no se tolerarán irregularidades en los manejos financieros, que se castigará de manera ejemplar a los que se roben los dineros del pueblo, bla, bla, bla.

Tan sinceros que se ven en esos anuncios, que les dan bola a los actores de las telenovelas.

Me vienen a la cabeza dos frases de una canción de Ricardo Arjona: “el problema no es que mientas; el problema es que te creo”, y “el problema no es lo que haces; el problema es que lo olvido”.

Aplican ambas, porque algunos ciudadanos creen ilusamente que nuestros políticos de verdad aplicarán la ley, mientras otros que se dan cuenta del engaño, lo olvidan bien pronto.

Cuando menos que en esto no cuenten esos políticos con el columnista y con otros más.

Ni les creemos, ni olvidamos.

Está en ellos cambiar las cosas.