Los independientes que irán en la boleta presidencial no pueden ganar… pero sí dividir: analistas

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Algunos predicen que los independientes pueden dividir el voto de la oposición en beneficio del gobernante Partido Revolucionario Institucional, PRI, cuyo índice de aprobación fue bajo la presidencia de Enrique Peña Nieto y que ha elegido un candidato ajeno a sus filas, José Antonio Meade, por primera vez en sus casi 90 años de historia.

Sin embargo, otros prevén un efecto divisorio: Rodríguez podría atraer a algunos votantes de Meade mientras que Ríos Piter, antiguo miembro del PRD, convencería a izquierdistas a los que no les gusta que López Obrador y que no puedan soportar que la formación esté aliada con el conservador Anaya.

Ciudad de México 16 de febrero (AP).- “El Bronco”, “El Jaguar” y la ex primera dama: estos tres “forasteros” parecen ser un ingreso en la boleta de las elecciones del 1 de julio en México como los primeros candidatos presidenciales independientes en generaciones. Esto es posible gracias a una reforma considerada una victoria para la democracia mexicana.

Los aspirantes han superado el requisito obligatorio de conseguir un millón de firmas para calificar, pero no han recibido la aprobación oficial de las autoridades electorales y tampoco han aportado color a la competencia en la que los candidatos a las elecciones han sido elegidos. percibidos como máquinas de corrupción política.

Aunque las primeras encuestas tenían las mismas opciones que ganar, los independientes no podían recabar apoyos suficientes como para hacer una elección más importante de las tres candidaturas principales, o el ganador del premio con el 30 por ciento o menos de los votos, lo que plantearía dudas inevitables sobre su mandato para gobernar.

“Por primera vez en la historia de México tenemos unos candidatos independientes que disputan por la presidencia de la república (…) Yo pienso que van a modificar el panorama electoral del país al arrancar propiamente la campaña el 1 de abril”, dijo el analista y consultor político Rubén Aguilar.

Aguilar advirtió sin embargo que todavía tiene mucha incertidumbre sobre “qué es lo que va a pasar, quién de un beneficiario, quién va a dañar, qué posibilidades objetivas tienen”.

Los tres independientes son Margarita Zavala, una abogada que fue elegida legisladora en dos ocasiones y que es esposa del expresidente Felipe Calderón (2006-2012); Jaime Rodríguez, un franco jinete conocido popularmente como “El Bronco” que se sorprendió al convertirse en el primer independiente en ganar unas elecciones a favor de un gobernador en la historia moderna del país, y Armando Ríos Piter, un político poco conocido apodado “El Jaguar”.

La sabiduría popular sostiene que Zavala amenaza con restar apoyos a Ricardo Anaya, del conservador Partido de Acción Nacional, o PAN.

Zavala era una de las principales aspirantes a la nominación del PAN cuando abandonó el partido y se lanzó su candidatura independiente, alegando que Anaya, que era el presidente de la formación, había maniobrado para lograr su proclamación, separando a sus rivales. Anaya encabeza ahora la coalición con Revolución Democrática, PRD, un partido de izquierdas dañado por las fricciones pero que cuenta con financiación estatal.

Más allá de esto, el panorama está poco claro.

Algunos predicen que los independientes pueden dividir el voto de la oposición en beneficio del gobernante Partido Revolucionario Institucional, PRI, cuyo índice de aprobación fue bajo la presidencia de Enrique Peña Nieto y que ha elegido un candidato ajeno a sus filas, José Antonio Meade, por primera vez en sus casi 90 años de historia.

Tras décadas en el poder, el PRI mantiene una formidable Unión política a nivel nacional y tiene una base de partidos que suponen alrededor de un tercio del total del electorado. Esto podría ser suficiente para ganar ante la afluencia de candidatos.

Roy Campos, presidente de la consultora Consulta Mitofsky, predijo que “El Bronco” y “El Jaguar” beneficiaron a Meade al atraer a un voto que “están enloquecidos, pero no se atreven a darle brinco total a López Obrador”, una figura polarizadora en la política mexicana que inspira tanto devoción entre sus seguidores como las profundas suspicacias entre sus rivales.

Pero algunos ven en los independientes una ventaja para López Obrador, que fue segundo en las últimas elecciones como candidato del PRD antes de dejar el partido para fundar el suyo propio, conocido como Morena.

Sin embargo, otros prevén un efecto divisorio: Rodríguez podría atraer a algunos votantes de Meade mientras que Ríos Piter, antiguo miembro del PRD, convencería a izquierdistas a los que no les gusta que López Obrador y que no puedan soportar que la formación esté aliada con el conservador Anaya.

Una encuesta realizada esta semana por Consulta Mitofsky situó a López Obrador en primera posición con el 27 por ciento de los votos, seguido de Anaya, 22 por ciento, y Meade, con el 18 por ciento. De forma colectiva, los independientes obtendrían un 8 por ciento de los votos. Para la encuesta se entrevistó en mil votos registrados en el todo país y tuvo un margen de error de 3,1 puntos porcentuales.

Casi el 25 por ciento de los encuestados no había decidido aún su voto y los cuatro meses y medio que faltan hasta los comicios podrían cambiar muchas cosas.

Los independientes no han tenido muchas otras ocasiones para tratar directamente con los votantes. La publicidad de sus esfuerzos para la recopilación de firmas quedó eclipsada por las campañas públicas y la cobertura previa a la nominación de los candidatos de los principales partidos.

Los “extraños” dicen que son más aspirantes a llegar a la presidencia.

Ríos Piter señaló que plantea asuntos que otros evitan, como el matrimonio homosexual y la legalización de la marihuana, y que representan a una parte de la población, como migrantes o jóvenes, que los demás ignoran.

Pese a esto, reconozca que algunas de las marcas de un millón de personas que firman para que puedan entrar en la boleta podrían no darle su voto luego.

“Me ven como una parte funcional en el debate (…) para decir las cosas que nadie más va a decir”, dijo Ríos Piter.


Zavala, que promete mejorar la economía, atajar la corrupción y combatir la inseguridad, afirmó que su campaña llegó lejos con la maquinaria de una gran partida detrás, y mucho menos con dinero público o anuncios en televisoras y radio asignados por el ejecutivo.

“Hemos logrado muchas cosas sin los partidos (…) No subestimemos la fuerza ciudadana”, declaró Zavala el domingo tras un acto en un parque de la Ciudad de México, en los últimos intentos antes del 19 de febrero, cuando vence el plazo para entregar las firmas.

Rodríguez, un carismático ex Alcalde y legislador que en 2015 derrotó al candidato del PRI por 25 puntos para proclamarse gobernador del estado norteño de Nuevo León, ha hecho su campaña a caballo y en las cantinas y se ha tratado de atraer a los votantes con historias sobre cómo su familia se ha visto directamente afectado por los secuestros y la violencia que asolan gran parte de México.

Apunta que los principales partidos se están “descomponiendo” y se han reservado un especial para la formación a la que perteneció en su día.

“El PRI no es mi mamá ni mi papá, yo tengo principios, valores y una historia que contar”, dijo Rodríguez.

“Con mi primera esposa duré 10 años, la mañana por diez años. Hoy amo a la mujer que tengo “, añadió. “Siempre fui un hombre rebelde”.

Al inicio del proceso las miradas también tiene lugar en una cuarta aspiradora independiente, María de Jesús Patricio, una sanadora nahua del estado de Jalisco, en el centro del país. Obtuvo el respaldo del Congreso Nacional Indígena como candidata y representante, pero está lejos de obtener las firmas necesarias y parece que no puede hacerlo para el lunes.

México retiró recientemente el veto a los candidatos independientes, que estaba en vigor desde mediados de la década de 1940. Dos aspirantes se presentan en las elecciones de 1940.

Este año, los independientes deben ser revisados ​​las firmas verificadas de 866 mil votantes, el equivalente al 1 por ciento del electorado a nivel nacional, y también al 1 por ciento en 17 de los 31 estados del país, además de la capital federal. Las dificultades técnicas marcaron el complejo proceso, y algunos dudaban de que algún candidato lograse calificarse.