Plagio en México: impunidad, de la política a la academia

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En un país como México acostumbrado al millonario desvío de fondos y asesinatos masivos, el plagio de una tesis parece cosa de nada.

El domingo la periodista Carmen Aristegui lanzó un mensaje en sus redes sociales, prometía que a las 10 de la noche revelaría un capítulo inédito de la vida del presidente mexicano, Enrique Peña Nieto.

Mucha fue la expectación y a las 10 pm un reportaje titulado “De plagiador a presidente” salió en formato escrito, vídeo y hasta un interactivo en la página web.

El reportaje cotejaba la tesis de licenciatura en derecho del presidente con libros de especialistas como Enrique Krauze, Linda Hall, Víctor Villafañe y José María Calderón acusando de plagio a la tesis que tenía párrafos idénticos a libros ya publicados sin citar y algunos sin referir en la bibliografía.

Aun cuando el reportaje dio la vuelta al mundo, las reacciones en México fueron más bien de decepción: ¿eso era todo? Tras los escándalos de corrupción y tráfico de influencias, un plagio en una tesis universitaria no parecería gran cosa. Ni siquiera para el secretario de Educación Pública quien dijo que no le parecía que realmente fuera un tema.

El vocero de la presidencia no dudó en preguntarse si una tesis de licenciatura hecha hace 25 años con “errores de estilo” era motivo de interés periodístico. La defensa oficial ha decidido decretar que hacer pasar ideas como propias no es más que un error de estilo.

La dimensión ética del plagio es la de la credibilidad de los involucrados. La universidad que avaló la tesis, la Universidad Panamericana, se ha limitado a decir que se cumplen protocolos y que la Facultad de Derecho se dará a la tarea de revisar el caso.

Con información de Hipertextual.