¿Qué tan conveniente es para el bolsillo y tu seguridad convertir un auto de gasolina a gas?

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La conversión de gasolina a gas se ha convertido en los últimos años una opción para los dueños de autos que buscan evitar la tendencia alcista del hidrocarburo. 

Desde la invención del automóvil a la actualidad, distintas han sido las fuentes de energía y combustibles con los que han sido propulsados, pasando por el vapor, la electricidad, la gasolina y el diésel, y últimamente hasta con hidrógeno.

En busca de generar un ahorro para el bolsillo y eficientar el consumo, también se ha experimentado con gas licuado de petróleo (LP) y gas natural (GNV), puesto que el combustible más utilizado (gasolina) ha subido de precio y no puede ser controlado, ya que se basa en una serie de medidas incluso internacionales y que también van ligadas a la oferta y la demanda del mismo combustible.

Por ello, muchos propietarios, principalmente de empresas, aunque esto no exime a particulares, buscan cada vez más ahorros significativos en el combustible; la solución podría ser precisamente el uso de gas como combustible en el transporte, ya sea privado o público.

En estos momentos en el que la gasolina está mucho más cara, invertir en una conversión de gasolina a gas LP o natural es cada vez más común, sobre todo si se trata de vehículos que se utilizan frecuentemente, como lo es el caso de las flotillas o particulares que necesitan meterle muchos kilómetros diarios a sus jornadas de trabajo.

Actualmente, el costo promedio de la gasolina es de 22 pesos en México, mientras que el del gas va de los 9 a los 13 pesos; es decir, el desembolso anual en gas natural vehicular es hasta 50% inferior al de gasolina. Sobre todo por el ahorro económico, esta conversión se vuelve aún más factible en vehículos de uso constante como taxis, servicio de transporte público, mensajería, reparto de mercancías, etcétera.

¿Cómo es la conversión de gasolina a gas?

Para que un motor de gasolina funcione con gas, se añade un sistema de alimentación en paralelo. El vehículo conserva su funcionamiento de gasolina y en cualquier momento se puede cambiar de uno a otro combustible indistintamente.

La conversión consiste en colocar un depósito de gas; este se suele montar en el hueco de la llanta de refacción. También se colocan canalizaciones hasta el motor, la boca de llenado de seguridad y las válvulas de gas, entre otras piezas. El hecho de hacer la conversión a gas no significa que el coche no pueda volver a quemar gasolina, por el contrario, se recomienda encender y apagar el vehículo con gasolina para evitar que se dañe.

Es importante recalcar que si vas a hacer esta conversión a tu vehículo debes asegurarte de que quien lo haga sea un profesional. También verifica que los elementos del montaje sean de primera mano y por último, realiza un mantenimiento constante.

Si quieres algo seguro, Nissan dio a conocer su iniciativa "Conversión a Gas", un programa con el que permite a sus clientes adaptar el sistema de alimentación de combustible del motor de su vehículo para ser impulsado por gas. En la próxima edición te platicaremos más acerca de esta propuesta, que puede ser una solución para tu bolsillo y la ecología. 

Ventajas

  • Con el sistema a gas se ahorra hasta 50 por ciento frente al uso de gasolina, sin afectar las condiciones del motor. El ahorro promedio que logra un vehículo convertido a gas es cercano a los 400 mil pesos mensuales.
  • Genera 76 por ciento menos de contaminación. Esto se debe a que el gas libera vapor de agua, además de que el gas al quemarse dentro del motor no libera carbón.
  • Se ha observado que esta conversión alarga la vida útil del motor.

Desventajas

  • En automóviles de tercera y cuarta generación se pierde entre 7 y 8 por ciento de potencia. Mientras que en los de quinta generación se pierde entre 4 y 5 por ciento.
  • En los autos compactos se pierde espacio en la cajuela.
  • Al colocar un cilindro muy grande se puede ver afectada también la suspensión.

Con información de Milenio.