Crece inconformidad entre la base priista por imposición de candidatos

Política
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Entre los favorecidos hay incondicionales, discípulos y familiares pertenecientes al grupo de Jorge Hank.

Entre los auténticos militantes que constituyen la base social del PRI prevalece una marcada inconformidad por las decisiones que rayan en la ridiculez por la forma en la cual el grupo de Jorge Hank, el dirigente estatal priista, David Ruvalcaba, Mario Madrigal y Enrique Acosta, lograron “armar” lo que para ellos constituiría la propia “futura bancada” de legisladores de ese partido, con incondicionales, discípulos y familiares.

“La corriente Hankista” también logró imponer como “dirigente” del comité municipal del partido en Tijuana, a Alberto Nava López, un joven novato sin experiencia política y al que se le identifica más que como un bufonero y “carga maletas” de Mario Madrigal, cacique sindical de los trabajadores de los casinos propiedad de Hank, que mantiene bajo su yugo.

Con sarcasmo, uno de los tantos priistas inconformes refirió que en los circos se aplaude a los payasos que hacen el ridículo. Y en México, muy especialmente en Baja California se les premia con una candidatura, como son los casos específicos de Jorge Mario, el hijo del dueño de Sintoled, el de Miguel Angel Badiola, otro de los incondicionales de toda la vida y prublirelacionista del Grupo Caliente.

En la “faramalla” de democracia interna que presumió la dirigencia priista, está también el patético caso de Adriana López Quintero, esposa del ex diputado local y ex dirigente estatal de la ya casi desaparecida CNOP, Enrique Acosta, a la que logró imponer como candidata a la diputación por el 07 distrito.

Y sin quedarse atrás está el de Vincca Barreto, que va por el 04, con el único mérito de es hija del finado transportista calafiero Gregorio Barreto.

Como lo decía la escritora Erica Jong: “Cada país tiene el circo que se merece. España tiene la corrida de toros; Italia tiene la Iglesia; Estados Unidos Hollywood”.

Y México tiene el Congreso, como también se destaca el caso del Congreso estatal de Baja California que preside por segunda ocasión el panista Raúl Castañeda Pomposo, al que su mismos compañeros legisladores lo definen como un “payaso de circo barato”, por la forma tan burda como ha abordado algunos temas legislativos en su exhibicionista actuación como comparsa de su ahora jefe político, el gobernador Francisco Vega Lamadrid.