Apple vs Silicon Valley, la lucha por la privacidad

Apple se queda sola contra la oleada de recolección masiva de datos por parte de las grandes empresas tecnológicas. Usados con fines publicitarios y como fuente de alimento de complejos algoritmos, los datos de los usuarios son las pilas que alimentan las múltiples Matrix que operan en el mundo.

Apple fue creada hace 40 años, pero ha sido en la última década cuando empezó a enfrentarse a un nuevo reto: cómo tratar la información privada de sus usuarios.

Hasta hace unos pocos años, y en un mundo donde el ordenador era el centro de la casa, la respuesta de Apple era proveer herramientas, pero el usuario se guisaba todo. Así orientó su plataforma ofimática, sus aplicaciones de edición de fotografías, vídeo o música. El usuario tenía su Mac, que era el centro de todo, y haría copias de seguridad en su Time Machine. El resto de sus dispositivos dependerían de un USB umbilical hacia el Mac.

Pero otros vientos se levantaban en Silicon Valley. La ubicuidad de las redes celulares, y el descenso constante de los precios del almacenamiento de datos hizo florecer empresas y servicios destinados a almacenar de forma externa nuestros datos. Nacía la nube como concepto empresarial y personal.

Como con tantas cosas, los precios empezaron a bajar de forma agresiva. Lo que empezó siendo ofrecido por 10 dólares al mes acabó siendo gratis por otros servicios. La similitud entre los servicios hacía fácil a la gente mover sus documentos entre los mismos. Dropbox, pionera en muchos aspectos, y que sigue siendo líder del mercado, está siendo asediada en su mercado no-corporativo por entidades como Google, que ofrecen mucho más y mucho más barato.

Volviendo a Cupertino, Apple tuvo que responder a esta nueva necesidad de contenido disponible siempre. Ya Steve Jobs sopesó adquirir Dropbox, pero al final, tras años por el desierto con medias tintas y servicios a medio cocinar, Apple ya tiene una plataforma decente, competente y completa para sus usuarios. Una de las más grandes del mundo además, y con una gran diferencia.

La privacidad diferencial es un concepto computacional, dentro de la rama del cifrado de datos, adelantado por Cynthia Dwork y Aaron Roth ya en 2008. El dúo investigador está viendo desde hace un par de años como su trabajo académico se toma como base por empresas para tratar grandes cantidades de información de forma que cada dato no pueda ser identificado con un usuario individual. En una charla en 2013, la investigadora Katrina Ligett explica lo fácil que es saber a qué persona pertenecen unos datos aunque estén anominizados. Anonimizar nunca es suficiente.

Aplicar los algoritmos a esta forma extremadamente anónima de los datos, disminuye en ciertos aspectos la certeza de sus resultados. Es decir, que Apple tendrá más difícil identificar qué elementos hay en una fotografía que Google, que combina las fotos de todos sus usuarios para hacer que sus algoritmos aprendan. En la pasada WWDC, Craig Federighi sacaba el nombre de Aaron Roth y la privacidad diferencial en mitad del evento. Toda una declaración de intenciones. Por supuesto, la DP (por sus siglas en inglés) no es todo un campo de rosas, Matthew Green, experto en cifrado y profesor universitario, comentó la implementación de Apple, animando a la compañía a que haga públicos los métodos para que puedan ser evaluados.

Apple ejecuta sus algoritmos de forma individual, y lo hace en los propios dispositivos de sus usuarios. Los procesadores de los smartphone de hoy en día son capaces de mucho, y en general son infrautilizados en el día a día con aplicaciones sencillas y ligeras a nivel computacional (mensajería, redes sociales, música, etc).

Diferencia de privacidad

El episodio de Apple contra el FBI que llenó los titulares hace unos meses, fue solo la punta visible del iceberg en una serie de frentes por la privacidad de sus usuarios.

Aunque de momento Apple no llevará iMessage a Android, iMessage/FaceTime comparte muchas funciones con los nuevos sistemas de mensajería anunciados por Google, Allo/Duo, tienen una diferencia clave. Las conversaciones están cifradas por completo y por defecto en el servicio de Apple, mientras que Google deja las suyas sin cifrar, ofreciendo el cifrado como una opción.

La decisión de Google no queda exenta de polémica, y tras el anuncio uno de los creadores de la plataforma criticó abiertamente a la empresa por no hacer el cifrado completo algo establecido por obligación. Y es que la diferencia es que Google necesita acceder —como intermediario— a los datos que el usuario le confía para ofrecer valor añadido a sus servicios. Incluyendo la publicidad basada en tus datos, su mayor negocio.

¿A los usuarios les importa?

En una época en la que parece que nuestros datos están sentados esperando que alguien malintencionado acabe llegando a ellos, la actitud de la sociedad parece ser de preocupación cuando se le pregunta, pero laxa en la práctica.

Presidentes, cancilleres, diputados, ejecutivos y grandes empresas son rutinariamente hackeados. Cada semana, datos de millones de usuarios de redes sociales se ponen a la venta por un par de bitcoins. Si los datos no están totalmente anonimizados, cifrados en su transmisión y almacenamiento, así como desenlazados unos de otros, tus datos podrán ser interceptados y compartidos. Tan simple y tan claro.

Apple, por necesidad o por convicción, es la única gran empresa que se plantea así sus servicios a usuarios individuales

La otra alternativa, por supuesto, sigue siendo que cada uno defienda sus datos en su infraestructura. Tu servidor con tus correos, tus vídeos, evitar todo tipo de servicios no-cifrados, desarrollar tus elementos de Inteligencia Artificial que identifiquen los elementos de un documento, etc. Algo al alcance de pocas mentes.

Servicios como Google Maps o Google Photos ofrecen un gran juego de funcionalidades a cambio de nada. Son gratuitos. Pocos pueden competir contra estas estrategias de servicios que dan tanto valor, y menos si lo dan gratis.

De momento Apple, por necesidad o por convicción, es la única gran empresa que se plantea así sus servicios a usuarios individuales. No parece que sea suficiente para arrastrar grandes masas de usuario a que compren sus dispositivos, su mayor negocio, pero sí para trazar una línea en la arena y plantarse ante las prácticas del resto de la industria.

Empleados de Apple con los que ha podido hablar Hipertextual estos meses, certifican que una de las grandes diferencias de trabajar dentro del desarrollo de productos y servicios de Apple, es no poder acceder a los datos de comportamiento segregados de los usuarios. No hay un perfil de cada uno de sus clientes en una base de datos. Simplemente no se recolectan.

Con información de Hipertextual.