Sidebar

Header Blog Banner
As soon as you open an account Bet365 will send you a 10 digit Offer Code via email. Receive Your £200 bet365 Welcome Promo Bonus plus £50 Mobile Promo

Expediente Político: Seguridad, tema fallido de Silvano

Opinión
Tipografía

Durante su campaña política en el 2013 en busca por segunda ocasión de la presidencia municipal de Rosarito, Silvano Abarca Macklis, utilizo como arma en contra de sus oponentes el tema de la seguridad, prometiendo que con él las cosas serían de manera diferente porque él si sabía cómo gobernar, y de hecho, su lema de campaña y hoy de gobierno es ¨Rosarito limpio, bonito y seguro¨.

Sin embargo, el tiempo se encargó de demostrar que en el asunto del combate a la delincuencia y a brindar la seguridad preventiva a sus conciudadanos, Silvano Abarca, resulto ser un fiasco, hoy los números indican que el índice delincuencial se ha incrementado en un 30 por ciento con relación al año pasado, en especial en lo relacionado a los robos a casa habitación, de vehículos y asesinatos.

Desde el inicio de su gobierno, Silvano Abarca, ha tomado pésimas decisiones con respecto al tema de la seguridad, en primera instancia al designar al frente de la policía municipal al capitán Jorge Eduardo Montero, y este aceptara que el alcalde le impusiera a su comandante operativo, Raúl Paredes Esquer, a quien Silvano Abarca había prometido la dirección, sin embargo, por recomendación y compromiso con el señor que maneja y manipula los organismos de la iniciativa privada (Hugo Torres Chabert), Abarca no pudo cumplir con su promesa, y ello origino que el resquemor y confrontación interna se diera entre sus dos mandos policiacos.

La tensa relación que se vivió en los siete meses en que estuvo Montero al frente la la policía municipal fueron los generadores de que se constituyeran dos grupos de poder al interior de la corporación, los menos se apegaban a las indicaciones de Montero, y la mayoría seguía las ordenes de Paredes, quien aprovechaba cualquier ocasión para expresar que el alcalde correría a Montero y él ocuparía su lugar.

Y, mientras la lucha intestina se acrecentaba entre ambos personajes, afuera en las calles la delincuencia hacía de las suyas, robos, asaltos violentos, extorsiones policiacas, abusos de autoridad iban en aumento azotando a los rosaritenses, hasta que por fin Silvano tomo una decisión y retiro del cargo a Raúl Paredes y días después a Montero.

La designación del nuevo director recayó en quien fuera hasta ese momento su jefe de seguridad, Joaquín Olea, quien no pudo corregir el destrozo interno causado a la corporación por el conflicto entre Montero y Paredes, no pudo darle liderazgo, sentido y rumbo a la corporación, y si en ese entonces existían dos bandos, con el arribo de Olea la fragmentación interna se acrecentó, y ahora sus grupúsculos de poder que nadie puede y quiere controlar.

La corrupción es galopante en la corporación, las acciones de extorsión son la constante diaria en la policía municipal, cierto es que existen buenos elementos que realmente sirven a su comunidad, pero los actos negativos de los malos elementos los anegan, las quejas de los ciudadanos afectados son el pan de cada día, la falta de elementos policiacos, de equipo, de recursos económicos y de unidades, contribuyen a que el  pozo en el que se encuentra sumergida la corporación sea más profundo, y que el alcalde no pueda, y lo que es peor, no tenga la voluntad de remediar o cuando menos detener esta situación.

Hace unos días en entrevista con un diario escrito, Silvano Abarca, reconoció lo que durante dos años y medio negó y oculto, su fracaso en el tema de seguridad, expreso al entrevistador que, en Rosarito la policía era un desastre, que no existía un solo elemento que Valeria la pena y pudiera estar al frente de la corporación, y que ante eso, él solo se había limitado a contener la delincuencia.

Y hasta en eso fallo, de acuerdo a las cifras que emite el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública Estatal, los índices de los delitos han aumentado con relación a los mismos meses del año pasado en un 30 por ciento, en especial, los robos a casa habitación con y sin violencia, el de vehículos y las muertes violentas.

Es un hecho que, Silvano Abarca, no pudo cumplir su principal promesa de gobierno, resulto una falacia eso que tanto presumía en campaña, ¨que él si sabía cómo hacer las cosas¨.

Y, la situación no mejorara, pero si puede empeorar.