Christian Nodal recuerda cuando su abuelita lo salvó de aventarse de un segundo piso

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El cantante dijo que durante su adolescencia pensó en tirarse de un segundo piso, pero su abuelita lo salvó y lo ayudó en esta etapa de su vida.

Desde que terminó su relación con Belinda, Christian Nodal ha dado de qué hablar, ya sea por sus constantes cambios de look, por cubrir sus tatuajes o su supuesta relación con la rapera argentina Cazzu y ahora el cantante ha abierto su corazón y contó que en una ocasión estuvo a punto de aventarse de un segundo piso.

Christian Nodal ofreció una entrevista a Rolling Stone en español, revista de la que es la portada, y recordó cómo fue su niñez y sorprendió a muchos al revelar que durante su adolescencia pasó por momentos difíciles que incluso lo llevaron a querer aventarse de un segundo piso.

Intérprete de Botella tras botella señaló que durante algunos años vivió momentos complicados sobre todo porque su mamá, Cristy Nodal, tuvo epilepsia y su papá era quien llevaba toda la responsabilidad de la familia. Debido a esto, Nodal vivió un tiempo con sus abuelos

“No había papá, no había mamá. Mis padres eran mis abuelos”, dijo.

Ante estas complicadas situaciones, Nodal reveló que en una ocasión estuvo a punto de saltar de un segundo piso, lo que pudo haber puesto su vida en riesgo.

“Una vez quise tirarme desde un segundo piso creyendo que me haría daño, pero mi abuela me salvó: ‘¡Christian! ¡Chamaco pende…!”, dijo en la entrevista el cantante.

Tras esto y los problemas de salud por los que pasaba su mamá, Christian Nodal recibió ayuda de su abuelita, quien murió en febrero del año pasado. El cantante mencionó que su abuela lo acercó a una iglesia mormona.

“Yo la pasaba muy bien ahí porque veía a la gente sanar. Yo sentí por primera vez a Dios en la música”.

Christian Nodal resaltó que estar rodeado entre la música y Dios lo hizo sacar su lado creativo, además que mencionó que durante su niñez aprendió a usar su imaginación.

“De niño siempre fui como muy ingenioso. No tuve celular como hasta los 16 años, no tenía videojuegos, ni nada de eso, esas cosas eran de los primos ricos. Entonces en mi casa se jugaba a las escondidas, a los quemones, a los trompos, a hacer casitas en el árbol, ¿me entiendes? Todo muy inocente, aprendí a usar mi imaginación”.

Con información de Milenio.