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Muere Teodoro González de León, el abanderado de la arquitectura mexicana
Discípulo de Le Corbusier, cinceló el México moderno a golpe de enormes y minimalistas bloques de hormigón.
Nació en una pequeña casita de una calle sin asfaltar en los límites la capital del México posrevolucionario y murió en una elegante inmueble del centro de la ciudad, blanco, luminoso y con una estrecha piscina en el jardín interior en la que nadaba cada mañana 45 minutos. Teodoro González de León, el arquitecto más renombrado de México, falleció este viernes a los 90 años.
Su vida y su obra acompañaron y definieron la transformación de la gigantesca urbe latinoamericana, donde se encuentra la mayor parte de su legado. Discípulo de Le Corbusier, la visión racionalista del arquitecto suizo inspiró buena parte del trabajo de González de León a base de grandes bloques de hormigón cincelado: minimalismo, sobriedad y gran escala.
Estudiante de la Escuela Nacional de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), participaría después en la renovación del fastuoso recinto de la ciudad universitaria. Sus primeros trabajos durante la década de los cuarenta vinieron de la mano de arquitectos ya consolidados como Carlos Obregón Santacilia, Carlos Lazo Barreiro y Mario Pani Darqui.
Los trabajos de sus primeras décadas están ligados a Abraham Zabludovsky, con quien trabajó en conjunto. Entre sus construcciones más emblemáticas se encuentran el Auditorio Nacional, el Museo Tamayo y el Conjunto Urbano de Reforma 222.
Considerado uno de los grandes maestros de la arquitectura latinamericana, fue fundador de una corriente de pensamiento arquitectónico basada en la honestidad del material, la simpleza en la composición y la abstracción. Su obra hace referencia a grandes ejemplos de la arquitectura prehispánica como Teotihuacán o Monte Albán.
Teodoro González de Leon se casó con Ulalume González de León, poeta, traductora y crítica literaria, con quien tuvo tres hijos.
Con información de El País.