Historia de un panista renegado hoy miembro de Morena

Política
Tipografía

Pretende seguir disfrutando las mieles de el poder

Moisés Aldana Pérez, de risa loca.

Es entendible y sano que los gobiernos municipales entrantes conserven algunos de los empleados de confianza de la administración anterior, como también resulta muy lógico que ellos escojan a quienes, deben trabajar en equipo y, por el bien de nuestra ciudad, debe ser lo más uniforme posible.

De la misma forma cada tres años se notan dos casos por demás patéticos, quienes buscan aferrarse como sea al puesto y quienes sin ningún ápice de vergüenza tratan desesperadamente (incluso a costa de su dignidad, si la tuvieran) de durar lo más posible en el presupuesto gubernamental cambiando de nivel de gobierno y, faltaba más, de bando o partido político. Hay un caso que abarca ambas afirmaciones, si resulta cierto que el individuo que vamos a mencionar se ha convertido en el administrador del Parque de la Amistad.

Con una trayectoria que presume empezó en el ya desaparecido CISEN donde, ha dicho, realizaba labores de inteligencia (¿cómo le habrá hecho?), después aparece en la Parque Morelos cuando su protector, ex compañero de aulas en la carrera de Derecho, Miguel Ángel Bernal, administraba el SIMPATT, ahí va como subdirector operativo y fue en esa responsabilidad donde comenzó su carrera de hacer negocios en los puestos en que se encuentre, las palmeras desaparecieron y la arena del Parque disminuyó al grado de los problemas de inundaciones se vinieron después, pero Aldana ya no estaba, no pasa nada. Sigue bajo el mismo manto y se convierte en Coordinador de Alcoholes en el último año del gobierno municipal de Kiko Vega. Aquí fue cuando se desató completamente pues fueron los tiempos en que las revisiones a los bares brillaban por su ausencia, aunque fuera de horario de trabajo pero los inspectores se dejaban ver perdidos de borrachos en los antros, la Zona Norte no cerraba, comienza la invasión de giros negros en la Zona Este, incluso muchos lugares que vendían alcohol se quejaban de la competencia desleal que significaban los negocios que Aldana “arreglaba”, no trascendió tanto por el trato que su jefe, Miguel Ángel Bernal, tenía con diversos medios de entonces, a quienes “maiceaba” cuando manejó comunicación del Gobierno del Estado, en Tijuana.

Pero, veamos. En ese tiempo decía haber sido “priísta pero ya no”, claro, comenzó a simpatizar con el PAN ($). Pero en la campaña de Jorge Hank nuevamente ahí lo vimos tan entusiasta. Vuelve a ganar el PAN y se incrusta nuevamente por medio de Héctor Magaña, cuando fue Síndico Municipal, aprovechando la amistad de las hijas de ambos, por ahí o donde fuera, la cosa era una rendija para entrar como la humedad. Pero el detalle es que a Magaña le gusta afiliar a su gente, off cuorse, y se alegra de su suerte y se afilia al invencible PAN. Ahora si, a nadar en la abundancia y seguridad de la ubre, hasta hace muy poco estaba en Educación Estatal y creo que, también hasta hace muy poco era panista recalcitrante.

Pero ganó MORENA.

Y, al estilo, a renegar y negar su panismo, cualquier cosa, incluso arrastrarse, para seguir cobrando y si es en el Parque de la Amistad, pues mejor, ¿por qué?, su amigazo Miguel Ángel (otro que ha pasado por casi todos los partidos y corrientes internas), también se “acomodó” en el SIMPATT, además él vive cerca del que me dicen es su nuevo puesto y siempre es una comodidad. Por cierto, en su casa, previsor que ha sido, puso un negocio, ¡viva el emprendimiento!, de venta de cerveza, muy bien, hay que pensar en la seguridad económica pero hay un detalle, si se checan las fechas ese permiso de venta de alcohol, a nombre de quien haya salido fue expedido cuando él era Coordinador de Alcoholes. Una pequeña muestra de lo que estamos armando para otra columna pues este corrupto individuo da para mucho con su trayectoria.

Me comentan que se puso a estudiar y ahora es Maestro en Tanatología, ¿por qué no aplica lo que estudió en él mismo y suelta sus claras intenciones de aprovecharse de los lugares que ocupa? Si es que aprendió algo, claro, porque uno se inclina a pensar que aprovechó su típico carácter para obtener un título pues sus limitaciones son notorias y saltan en cuanto pasa el efecto de sus zalamerías.

Se les coló. Aunque veremos cuánto le dura el gusto por su nuevo color, lo que duren el poder.